Mientras más nos acercamos a los 30 más nos damos cuenta de que grandes decisiones que pensamos que iban a tomarse solas, iban a ir fluyendo conforme construíamos nuestras vidas, no van a darse tan fácilmente y ahí es cuando empezamos a sentir "la crisis". La presión del mundo está sobre nosotros, obligándonos a cuestionarnos todo, todo lo que pensamos que queríamos o no, nuestros propósitos, nuestras metas, nuestro concepto de éxito y se empieza a crear un espacio entre la vida que nuestros padres nos enseñaron como la ideal, una vida llena de estabilidad y familia, y la vida que realmente queremos vivir o que al menos todo a nuestro alrededor nos grita que debemos querer.

Además los 30 son un hito en nuestra vida, una edad simbólica donde ya debemos tener el trabajo ideal, el camino definido y la ruta segura, pero como muchos se han dado cuenta, esto no siempre es así. A muchos les llega el día en el que se dan cuenta que ni la relación que tienen ni el trabajo que tan seguro parece les está dando la satisfacción que pensaron obtendrían en este punto y es ahí donde empiezan a coquetearnos esas ideas de dejar a un lado la estabilidad y cambiarla por aventura.

La gran diferencia: la obsesión por las experiencias.

Una gran diferencia que existe entre los llamados millenials, generación a la que pertenecemos los que rondamos los 30's, y las generaciones pasadas es que vivimos rodeados de un bombardeo constante de imágenes, textos, videos y todo tipo de contenido que gira alrededor de la aspiración, de la vida ideal y que de cierta forma nos crea, ya sea viéndose como una bendición o una maldición, esta consciencia constante de todas las experiencias que el mundo tiene para ofrecernos, experiencias infinitas, lugares increíbles, personas, culturas, comida, etc. Las posibilidades nunca terminan. 

La vida y las aspiraciones como las conocemos no son nada como lo que solían ser hace tan solo unos años cuando las redes sociales no existían. Ojos que no ven corazón (viajero) que no siente. Pero ahora las cosas han cambiado y vivimos en medio de dos presiones muy grandes, las expectativas que la sociedad, nuestros padres y familia tienen sobre nosotros y las expectativas que vivimos en nuestro interior, las cuales nacen del rechazo al consumismo excesivo de las generaciones pasadas, mayor consciencia sobre el planeta, la aceptación de nuevas formas de relacionarse, la apreciación por las experiencias más que los bienes, la economía que tampoco facilita la adquisición de casas y la aceptación cada vez mayor de que está bien enfocarnos en nosotros como individuos antes de comprometernos con algo tan grande como una familia o hijos.

Hoy en día nuestra prioridad es ser felices como individuos, porque bajo nuestra mentalidad actual, si somos felices solos con nuestras decisiones es la única forma en la que podremos ser felices con otra persona. Vivimos enfocados actualmente por los deseos y nuestro propio desarrollo y después viene todo lo demás.

Pero he aquí la gran pregunta: ¿es imposible tener ambas cosas?

Definitivamente nada es imposible, pero tener ambas partes de la vida en una misma no es tarea fácil. La estabilidad y la aventura son dos términos que rara vez se ven juntos. Lo que si creemos es que, así como cada persona y cada relación es única, la forma en la que decidamos llevar nuestra vida puede adaptarse tanto como sea posible para hacernos felices. Es importante encontrar un equilibrio entre las expectativas externas y las nuestras, al final del día nadie más que tú va a vivir tu vida. 

Hoy en día el mundo se está adaptando a estas aspiraciones, afortunadamente el campo laboral se está volcando a la flexibilidad de horarios y ubicaciones, siendo el termino freelance o los trabajos a distancia en línea tendencias cada vez más grandes y normalizadas. Además la idea de viajar en pareja viviendo de una manera semi nómada igual es algo que se ve con mayor frecuencia y que enriquece la vida de muchas parejas más que cualquier tipo de estabilidad. 

Al final del día somos seres sociales que buscamos la estabilidad y pocos son los que se aferran a una vida completamente nómada por un periodo de tiempo muy largo. Un equilibrio siempre puede encontrarse, tal vez el país de nuestro origen no es el ideal y terminamos asentándonos en otro que nos enamore y nos haga querer echar raices en el, pero eso nunca lo descubriríamos sin viajar. Así que nunca dejes de soñar, de subirte a aviones, nunca te limites, siempre hay una forma de lograrlo y hoy en día el mundo te está dando ese camino como ninguna generación anterior lo tuvo. ¡Es momento de aprovecharlo!