Apenas si hay otra ciudad que logró conservar sus características históricas como Berna, la capital de Suiza. El casco antiguo de Berne es Patrimonio Mundial de la UNESCO, contando con 6 kilómetros de arcadas, las así llamadas "Lauben", uno de los paseos de compras más largos y protegidos contra la intemperie de Europa.

Con sus numerosas fuentes, fachadas de arenisca, callejones y torres históricas, la ciudad ofrece un aire medieval singular. La vista más bella al casco antiguo a orillas del río Aare se disfruta desde el Rosengarten (jardín de rosas) encima del BärenPark (parque de osos) o bien desde la plataforma de la catedral de 101 metros de altura. Los antiguos fuertes y bastiones se hallan a gran altura encima del río.

Los boutiques, bares y teatros de cabaré del casco antiguo, en parte en las bóvedas de sótanos así como los pequeños cafés callejeros atraen tanto a los habitantes de la ciudad como también a los turistas. A pesar del excelente sistema de transportes públicos, conviene explorar a pie el centro de Berna.