Lisboa es la capital costera y montañosa de Portugal. Desde el imponente castillo de San Jorge, la vista abarca los edificios de colores pastel en la ciudad antigua, el estuario del Tajo y el puente colgante 25 de Abril. Cerca, el Museo Nacional del Azulejo exhibe 5 siglos de azulejos de cerámica decorativos. Justo fuera de Lisboa hay una franja de playas en el Atlántico, desde Cascaes hasta Estoril.

La ciudad de las siete colinas es verdaderamente hermosa, llena de rinconesencantadores y atardeceres de bellos colores. Una de las mejores formas de conocer la identidad portuguesa es pasear por el barrio de Alfama; te recomendamos detenerte a escuchar un fado —dicen que esta expresión musical es el alma de Portugal— mientras disfrutas de un delicioso vino. La torre de Belén, el Monasterio de los Jerónimos y el Castillo de San Jorge son también puntos imperdibles de la ciudad.