Intentar describir la Ciudad de México es como intentar explicar la forma de viajar en su famoso metro: hay que vivir la experiencia. Esta enorme metrópoli, actualmente la segunda más poblada del mundo después de Tokio, nunca duerme y te llenará de experiencias para hacer volar todos tus sentidos.

La capital de la República ha sido, desde siempre, un importante referente cultural y artístico en el mundo. Aquí podrás encontrar galerías, centros de proyecciones, conciertos y una enorme variedad de tribus urbanas que crean un ecosistema único. Imagínate, entre las calles del centro, transitan cerca de 350 mil personas a diario. ¡Wow!

Empezar por recorrer el Centro Histórico es una excelente manera de darse una idea de todos los secretos de esta ciudad: El Zócalo, la Catedral Metropolitana, Bellas Artes y el Palacio Nacional comparten el paisaje con los impresionantes vestigios aztecas del Templo Mayor.

Pasear por el inmenso bosque de Chapultepec requiere de varios días, ya que tiene muchas opciones de actividades: visitar el zoológico, imaginarse otra época recorriendo su famoso castillo (sí, el de los Niños Héroes), sumergirse en la historia mexicana en el Museo Nacional de Antropología o simplemente disfrutar de una caminata o tarde en bicicleta.

Lánzate a ver una película en la Cineteca Nacional, ya que además de darle gusto a tu cinéfilo interior, puedes tomar un café o disfrutar de un helado en este punto de la ciudad que también es famoso por su diseño arquitectónico.

En la misma zona de Coyoacán se encuentra el museo de la Casa Azul, en donde podrás conocer las obras de la famosa pintora Frida Kahlo. Ver de cerca sus pinturas, mientras caminas por los rincones de su casa, te transportan a un mundo de surrealismo mágico.

Subirse a una trajinera en Xochimilco y navegar por los canales del lago de Texcoco es una experiencia para todos los sentidos: chinampas llenas de colores, antojitos mexicanos, tequila y mariachi, todo mientras disfrutas del paseo.