Una ciudad vibrante, abierta al Océano Pacífico, con calles que te retan con sus curvas y desniveles. Un lugar cálido, acogedor, donde abundan parques de grandes dimensiones.

San Francisco es muy diferente al concepto de ciudad americano, gracias a su mezcla cultural y sus pintorescos barrios, como Haight Ashbury, donde se generó movimiento hippie en los años 60; Little Italy, donde puedes comer increíble; Castro, la semilla del orgullo gay; y Chinatown, el barrio chino más antiguo de Estados Unidos.

Los tranvías, además de ser un medio de transporte, son un símbolo de San Francisco y tienen tres rutas que te llevarán a los puntos más importantes. Cada una ofrece espectaculares vistas de las famosas colinas de la ciudad.

El Golden Gate, con su característico color naranja, es uno de los puentes más famosos del mundo. Nada como ver el atardecer enmarcado en esta obra de ingeniería.

La visita a Alcatraz es un must. Una oportunidad de conocer una prisión de máxima seguridad y tal vez la cárcel más famosa del mundo, donde estuvo preso Al Capone.

Uno de los barrios más conocidos de San Francisco es Alamo Square, donde podrás conocer The Painted Ladies, una fila de casas victorianas de colores que han sido escenario de muchísimas películas y series de televisión.

El muelle 39 está en Fisherman’s Wharf, la zona más antigua del puerto y un lugar emblemático donde puedes ver a los famosos leones marinos, comprar souvenirs, comer pescado o tomarte una sopa de cangrejo.